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lunes, 6 de junio de 2011

Agencia AFP ingresa a la PN y habla con líderes de Mara 18

05 de Junio de 2011 22:49


TAMARA, Honduras. (AFP) - Líderes de una temible pandilla juvenil de Honduras afirman que sólo el diálogo podrá terminar con la violencia en las calles de América Central, que agobia a los países del istmo y preocupa a la Organización de Estados Americanos (OEA), que tiene su asamblea en El Salvador.

En la cárcel hondureña de Támara "Yankee", de 33 años, y "Lucifer", de 28, jefes de la poderosa Mara 18 en Honduras, dicen a la AFP que un diálogo con las autoridades permitirá "cesar la guerra en las calles".

"Queremos arreglar las cosas, a través del diálogo, como personas civilizadas", afirma "Yankee".

"Lucifer" refuerza: "Nosotros cesamos la guerra, cesamos el fuego en las calles; ya no habrá más violencia".

Sentados en unas rocas bajo un arbusto en un patio pedregoso en el módulo "Escorpión" de la Penitenciaría Nacional en Támara, 25 km al norte de la capital, los dirigentes de la Mara 18 hablaron con la AFP en coincidencia con la asamblea anual de la OEA, que comienza este domingo en El Salvador.

Por el contrario, los líderes de la rival Mara Salvatrucha rehusaron hacer comentarios, aunque fueron amables, congregados frente a una cancha de básquetbol de cemento en el módulo "La Isla", en el otro extremo del penal.



"Las cosas están bien así, no queremos nada, estamos tranquilos", se excusó uno de los dirigentes de la Mara Salvatrucha, que tenía unos tatuajes y vestía una camiseta blanca del club español Real Madrid.

Vestidos con zapatillas y ropa de marca, que permitían ver los tatuajes de su organización y nombres de amadas y familiares, la mayoría de los pandilleros cumplen condenas por "asociación ilícita".

Es un secreto a voces que desde el interior de las cárceles los pandilleros dirigen a las bandas que operan en las calles en el robo de vehículos, secuestros, asaltos y homicidios, aunque ellos lo niegan.

A los pandilleros no les gusta hablar con la prensa, en especial con los medios hondureños, pues creen que los han estigmatizado como "los malos de la película".

Sin embargo, los líderes presos de la Mara 18 accedieron a hablar con la AFP tras gestiones de Itsmania Pineda, la directora de la organización de derechos humanos Xibalbá.

La Mara Salvatrucha tiene confinados a 136 miembros y la Mara 18 tiene 150 en la principal cárcel de Honduras, donde hay 2.886 internos, aunque fue construida para 1.500, según las autoridades del penal.

A las pandillas se les atribuye gran parte de la violencia que agobia a Centroamérica, que se ha convertido en la región más insegura del mundo, salvo zonas en guerra, según Naciones Unidas.

"Otra vez nos están matando" gente, se queja "Lucifer", citando como ejemplo un enfrentamiento que la Mara 18 tuvo con la policía el pasado 25 de mayo en el que murieron siete miembros de pandilla.

El hecho ocurrió en un suburbio llamado Ciudad Planeta en la ciudad de San Pedro Sula, la segunda más grande del país, situada 240 km al norte de Tegucigalpa.

"Mentiras, los agarraron desnudos, durmiendo, y en la tarde fueron a traer a la mamá de uno de ellos y la mataron", indica "Lucifer".

"Queremos hablar, queremos estar bien con la sociedad, que nos dejen vivir en paz. Que haya empleo, que no nos tengan miedo por andar tatuados", aboga "Tacoma", un jefe de la Mara 18 que habla por teléfono desde el centro penal de San Pedro Sula, contactado por "Lucifer".

"Hay mucha violencia porque hay mucha corrupción en la Policía y en el mismo gobierno, los culpables (de matanzas de pandilleros) quedaron libres y los que fueron condenados salen a la hora que quieren" de la cárcel, asegura "Tacoma".

"Somos violencia, pero también somos paz, somos amor, nunca nos ha querido escuchar", se queja "Ratón", otro pandillero que habló por teléfono desde la cárcel de San Pedro Sula.

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