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sábado, 14 de junio de 2008

Trabajar y Cantar para las Maras

Marco Lara Klahr
El Universal
Nación, página 2

Incluyen a Itsmania Pineda en proyecto para el Premio Nobel de la Paz 2005. La activista hondureña aplica el arte como estrategia de rehabilitación de pandilleros. "Mutan de acuerdo con las circunstancias", dice la fundadora del grupo Xibalba. Afirma que será determinante el enfoque con el que México aborde el ingreso de los `salvatrucha`
En torno de la crisis social planteada por las maras ronda un Premio Nobel. Itsmania Pineda es, a sus 37 años, la más destacada activista centroamericana por los derechos de los jóvenes marginados y para ella, por cierto, el enfoque con el que el gobierno mexicano aborde el problema de las maras será determinante a nivel regional, ya para prevenir el ingreso de los jóvenes a las pandillas o rehabilitar a los que están reclutados, ya para abandonarlos al poder creciente y avasallador del crimen organizado, que los utiliza como camellos y sicarios.
Entrevistada por EL UNIVERSAL, su advertencia no puede eludirse: "Las maras mutan de acuerdo con las circunstancias", hay que comprender su sociodinámica y encontrar soluciones que no vulneren los derechos de los jóvenes ni criminalicen a los pobres. Pone un ejemplo muy útil respecto de lo que sucede en México: "Puedes suprimir o encarcelar al jefe del barrio, pero los miembros de su pandilla, orgullosos de ello, buscan formar cada uno su propia mara y volverse jefes, y así va haciéndose una cadena interminable".
Fue Itsmania Pineda quien hizo el hallazgo de que clicas (células) de la pandilla Barrio 18 se habían extendido a Beirut (EL UNIVERSAL, marzo 1, 2004) y la misma que algunas iglesias evangélicas han acusado de "satánica" por trabajar y cantar para mareros. Ahora circula en Honduras Por qué ingresé a las pandillas, donde expone el fenómeno del pandillerismo desde una visión sociológica, nutrida de testimonios con miembros de la Mara Salvatrucha y la Barrio 18 que la quieren y respetan. Durante los más de tres lustros en los que ha contribuido a la rehabilitación de miles de mareros a través del arte, esta mujer ha sido ninguneada, acosada y reprimida por fuerzas de seguridad del Estado hondureño. Hoy ocurre algo que con seguridad cambiará sus condiciones: fue incluida en el proyecto 1000 Mujeres para el Premio Nobel de la Paz 2005.
En virtud de las circunstancias de extremo riesgo en las que trabaja, valora lo que esto podría significar para su labor: "Estar ahí yo, que trabajo con pandilleros, a los que nadie quiere, a los que la gente desprecia y frente a los cuales las políticas van más orientadas a suprimirlos y a destruirlos que a ayudarlos; que me tomen en cuenta, digo, es un gran honor, un gran mérito no tanto para mí, sino para toda aquella gente que ha estado trabajando a mi lado, como voluntaria. Será, pues, una magnífica plataforma para Xibalba".
Hace no mucho, Itsmania Pineda se ofreció a poner a un reportero mexicano en contacto directo con los pandilleros de Tegucigalpa, su humillante pobreza, sus propias leyes de supervivencia y su abandono en el corazón de un país devastado por crisis económicas y alimentarias y desastres naturales. No es fácil acceder a ese mundo disperso entre cerros erosionados y canales de aguas putrefactas a cielo raso. Pero cuando los centinelas de la Mara Salvatrucha vieron que abordo del jeep iba ella, sonrieron, dejaron de hacer preguntas y franquearon el paso. Luego, en menos de 10 minutos el vehículo llevaba una espontánea guardia marera en los asientos y sobre la defensa traseros.
De una familia ilustrada y la mayor de tres hermanos, se formó con religiosas salecianas, fue bailarina de ballet y flamenco, cursó filosofía y se graduó en Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. En ese trayecto, y puesto que creció en Comayagüela, la ciudad conurbada de Tegucigalpa, vivió la transfiguración de las pandillas tradicionales en maras, entre los años 80 y 90.
"Me crié en una zona rodeada de barrios muy pobres evoca con su voz casi frágil. Estudié en el colegio María Auxiliadora y como vivía cerca de la Iglesia de Comayagüela, mi abuela me llevaba todos los días. Iba por las calles con los sacerdotes a pedir cooperación para los más necesitados y hacíamos conciertos. El ambiente iba recrudeciéndose porque había más pobreza. Los curas abrieron una escuela de valores, adonde llegaban los niños de toda la zona y se organizaban en equipos de futbol; entonces nos llamó la atención el nombre con el que llamaron a uno: Los Batos Locos” .
Ya como estudiante de periodismo en la universidad nacional, encausó sus aptitudes artísticas y de comunicadora, así como el hecho de conocer personalmente a diversos jefes mareros desde los viejos tiempos de la parroquia de Comayagüela, fundando con otros artistas y activistas Xibalba Arte y Cultura, en 1989, a través de la cual organizaban conciertos y "radiomaratones" en espacios universitarios, calles y plazas.
En la década de 1990, como presidenta de Xibalba, Pineda se dedicó a advertir que las pandillas estaban cambiando rápidamente en Honduras y que ello podría plantear una crisis social: "Mi país siempre ha tenido pandillas, lo que no había era el conocimiento entre los jóvenes de la Barrio 18 y la Mara Salvatrucha. Lo que decíamos en esa época era que estaba germinando una nueva tendencia, que había una mutación constante de los grupos, para pasar desapercibidos, y aumentaba el consumo de drogas".
Sobre esto, precisa que "al principio eran los equipos de futbol en torno de la casa parroquial de Comayagüela. Después vino lo que llamamos aquí los piqués, que son piruetas tipo brakedance, a través de los cuales hacen figuras de baile en las calles, formando con el cuerpo números para identificarse con la pandilla contraria; era una manera de lo que llaman "tirar el barrio", de confrontarse con otras pandillas, de retarlas a través del rap .
Entre octubre y noviembre de 1998, el huracán Mitch devastó Centroamérica y, en particular, Honduras. Entre las principales víctimas de la miseria consecuente se hallan los jóvenes; éstos encuentran como único ámbito de identidad y acción las maras, cuya cultura fue importada por los miles de mareros deportados del sur de Estados Unidos a los países centroamericanos a partir de finales de los 90.
"En Honduras refiere, los jóvenes pandilleros que iban a la cárcel entraron en contacto con los mareros deportados, quienes les dijeron que tenían que escoger entre la Salvatrucha y la Barrio 18, y comenzaron la división y la violencia. Los pandilleros marcaron sus territorios, cambiaron su vestimenta y comenzaron a utilizar armas y drogas".
Y hubo, dice, también nuevas reglas: "Los jefes no eran ya aquellos que mejor bailaban rap en las calles, sino los que iban a la cárcel; los que adquirieran notoriedad por alterar el orden público iban ganando puntos y ascendiendo".
¿Cuándo Xibalba y usted comienzan el activismo pleno por los mareros ?
Antes del huracán Mitch a nadie le interesaban las pandillas en Honduras, salvo a nosotros; éramos los únicos que hablábamos del fenómeno y de que se estaba empeorando y había que tomar medidas preventivas. Creían que estábamos locos. Cuando empezaron las deportaciones de Estados Unidos y vino el huracán Mitch, es decir, cuando los jóvenes comenzaron a nuclearse en torno de la Barrio 18 y la Salvatrucha, se cayó en la cuenta de que estábamos frente a un fenómeno diferente, ya no de juego, ya no de baile y canto, ya no de piqués estilo brakedance. Entonces decidimos que Xibalba Arte y Cultura tenía que aplicar el arte como estrategia de rehabilitación para ayudar a estos jóvenes con problemas en drogas, que estaban en las pandillas. No es que supiéramos cómo hacerlo, sino que la estrategia metodológica nos la fueron mostrando, en los hechos, los mismos jóvenes".
¿En todos los casos funcionó el arte?
No, vimos que en algunos casos no servía, que era más eficaz el diálogo, como sucedía con los jefes, y así comencé a ir a los miring, las reuniones semanales de los líderes, a propiciar un acercamiento directo. Mi ventaja fue que crecí con muchos de ellos ahí en torno de la Iglesia y la mayoría eran de mi edad y nos llevábamos muy bien cuando niños. Ahora muchos están muertos. Entonces en los miring me hice amiga de los jefes, me gané su confianza, y así pudimos desarrollar la actividad de Xibalba. Logramos entender sus dinámicas y aplicar su propia estrategia para trabajar directamente con ellos nuestro programa de prevención y rescate de jóvenes.
Itsmania Pineda dejó el ballet para dedicarse a cantar rap y hip hop (grabó el disco compacto Xibalba rap. Alto a la violencia ), primero, y ahora reggaeton , porque escomo ha conseguido ganarse la confianza de las maras. Por represalias contra su labor o falta de presupuesto ha tenido que cerrar cuatro sedes de Xibalba, incluyendo, en 2004, la más reciente y ambiciosa: el Centro de Integración Juvenil, donde atraídos por el programa Desarrollando Habilidades para Enfrentar el Futuro sin Drogas y sin Violencia, concurrieron cientos de jóvenes de clases alta, media y baja, incluyendo lo mismo hijos de profesionistas y empresarios, que miembros de la Mara Salvatrucha y la Barrio 18.
Después de ser echada a golpes por la policía a medio concierto, secuestrada (2001), robada y tiroteada, la mujer se obstina y mantiene siete oficina en algunos de los barrios más pobres del Distrito Central, donde entre sus programas de prevención y rehabilitación se cuenta uno que estimula la creación de microempresas y cooperativas: "Si se quiere rehabilitarlos tienen que ofrecérseles opciones reales, y si ellos funcionan unidos para lo malo, también pueden hacerlo para lo bueno, porque son mentes brillantes.
Como si no bastara, entre las actividades de esta joven activista, madre de una hija y considerada entre el millar de "Mujeres de Paz" de todo el mundo que la organización suiza 1000 Mujeres para el Premio Nobel de la Paz 2005 propondrá al Instituto Nobel de Oslo en los próximos días, está la de perito oficial sobre interpretación de tatuajes para la defensa ante los tribunales hondureños, actividad que desempeña gratuitamente: "La policía y el Ministerio Público tiene sus peritos para dar fe de quiénes son delincuentes a partir de los tatuajes, y los defensores públicos no tenían cómo refutarlos, y entonces me acreditaron como perito ante los tribunales. Y es que, por ejemplo, había jóvenes que tal vez tenían tatuado un dibujo de Thunder Cats y la policía decía que eran mareros. Yo participo para ayudar a que se esclarezcan injusticias".
El 18 de febrero próximo, Xibalba ha convocado a un concierto en el parque central Francisco Morazán, de Tegucigalpa, para reunir fondos para una casa de valores en la parroquia de Comayagüela, y lanzar una campaña nacional de prevención y rehabilitación de jóvenes mareros, que tendrá como eje metodológico la obra Por qué ingresé a las pandillas.

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