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lunes, 14 de mayo de 2007

CULTURA PANDILLERIL SIN FRONTERAS

Cultura pandilleril sin fronteras
Carola Mittrany

14 de mayo-- De acuerdo con sus páginas en internet, las pandillas juveniles centroamericanas viven una intensa fase de expansión global con alcances en ciudades de México, Estados Unidos, Canadá e incluso Líbano.

“El crimen organizado es un coloso financiero, sin fronteras, cuya principal arma es la internet”, afirma la activista hondureña Istmania Pineda. La autora de la investigación Por qué ingresé a las pandillas cree que conforme se generaliza el acceso al internet, los jóvenes crean cada vez más foros de conversación donde son fácilmente cooptados por el crimen organizado.

No hay buscador o portal en la red donde no estén interactuando de alguna manera los pandilleros: buscar la expresión flikas da interesantes resultados, no sólo por la cantidad de comunicaciones en clave que aparecen, sino por los tonos y motivos de los mensajes.


En el sitio virtual del Barrio 18, diez banners en forma de bala, con el 18 grabado sobre el casquillo, llevan a una vasta galería de fotografías, dibujos, poemas, juegos, incitaciones, medios de contacto y links. El primero de los diez banners en forma de bala conduce al listado completo de flikas (el término flikas es utilizado entre pandillas californianas y la comunidad chicana en vez de clicas o pandillas). Dentro hay otro banner (Map World) que remite a un mapa de fondo negro y contorno blanco, marcado por puntos amarillos por donde La 18 ha ido extendiéndose hasta Beirut.

Amenazas de muerte y poemas de amor

El cruce de amenazas y las galerías de fotos que muestran las armas de que dispone cada mara son una constante en estas páginas. La mayor parte del contenido violento tiene que ver con las amenazas de muerte de los miembros de una pandilla hacia los integrantes de maras rivales.

“El Salvador es tierra de mártires y 2004 será un gran año en el cual me voy a dar gusto masacrando mareros deportados”, dice un mensaje escrito en la página web de la mara Salvatrucha 13. El mensaje está firmado con el seudónimo de “Sombra Negra”.
La página contiene una galería de fotografías de pandilleros mostrando algunas de las armas que utilizan. Hay espacios para conmemorar a sus fallecidos, para recoger la historia del grupo y para “chatear”. Pero también hay espacio para el arte, para la poesía y hasta para clasificados a través del cual los y las jóvenes se pueden comunicar para encuentros virtuales amorosos. En sus mensajes, los pandilleros mezclan el inglés con el español:

“Homeboys Torcidos, pero no olvidados who wish to correspond with Hinas (pandilleras) and anybody out there with a good heart” dice el letrero de los clasificados. Muchas de las direcciones para correspondencia son de prisiones en Estados Unidos.

Cultura de la violencia

A través del internet, la cultura de la violencia ha encontrado su máxima expresión ya que las referencias se alastran rápido y la comunicación es instantánea. Aunque su naturaleza sea distinta a las maras centroamericanas, grupos en Brasil formados por jóvenes de clase media también están usando la internet para intercambiar músicas de apología al tráfico de drogas e exponer fotos de armas.

En la Comisaría de Protección al Niño y Adolescente (DPCA, siglas en portugués) de Niterói, ciudad vecina a Río de Janeiro, hay por lo menos cinco registros de lesiones corporales, riñas y amenazas atribuidas a la pandilla auto-intitulada Máfia Niterói. Hasta ahora, ninguno de sus integrantes sufrió punición, a pesar de los primeros casos haber sido registrados en 2002 y de videos de circuitos internos de TV mostraren imágenes de las agresiones.

“La Máfia Niteroi es integrado por al menos 25 jóvenes de clase media. Los jóvenes usan lenguaje típico de los traficantes y en su página web exponen fotos de armas y letras formadas por balas de escopeta. En una de las fotos, uno de los jóvenes hace con las manos las iniciales de una facción criminosa”, apuntó el titular de la DPCA de Niterói, Vanderlei de Barros.
Las fotos y los textos de los fotologs (páginas de fotografía en la internet), según el delegado, serán usados en las investigaciones. Las pandillas son sospechosas de estar involucradas, principalmente, en riñas de bares y discotecas.

“Para demarcar su territorio, los jóvenes usan graffiti en muros y mesas de bares. Quien pertenece a otras pandillas no puede frecuentar esos lugares bajo el riesgo de ser golpeado”, dijo Barros y agregó que al menos tres pandillas ya fueron identificadas a través de la red.

‘Narcocultura’

El coordinador ejecutivo del Grupo Cultural Afro Reggae, José Júnior, que trabaja en la formación de jóvenes de áreas carentes, identifica lo que llama de fenómeno de la ‘narcocultura’. Según Júnior, los gestos, el lenguaje, los símbolos y otros elementos del tráfico están siendo cada vez más incorporados por habitantes de favelas que no tienen relación con la venta de drogas y esto ya puede ser observado entre jóvenes de clase media.

“En su mayoría, los jóvenes de clase media quieren dársela de bandidos para, de alguna forma, tener un poder mayor en el grupo al cual pertenecen. Es común que alquilen armas en bailes funk, por ejemplo, sólo para mostrarse frente a los otros. Veo a esos chicos haciendo más apología de las facciones criminosas que los de las favelas”, dice Júnior.

La psiquiatra Clara Inem, que trabaja en el Núcleo de Estudios e Investigaciones en Atención al Uso de Drogas (Nepad) de la Universidad Estadual de Río de Janeiro, señala que es cada vez más común atender a jóvenes que adoptan valores de los traficantes. Así como la hondureña Pineda, Inem piensa que el problema reside en la lógica consumista capitalista vigente en la sociedad actual. Para ella, la agresividad y la competitividad, cada día más valorizadas en la sociedad como factores de éxito en el mercado de trabajo, son vistas en la adolescencia como violencia y poder.

“En un mundo en que todo es espectáculo, todo está en torno a la teatralidad, los jóvenes buscan inserirse en el escenario social de cualquier forma. Muchas veces la trasgresión, aunque sea con el trafico, es un medio desesperado de inserirse”, opina la psiquiatra.

Fuentes: Desarme.org, Prensa Gráfica, El Universal, O Globo.

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